La lamentable pérdida de una gran cantante, interprete, compositora y ganadora de cinco Grammys en una sola noche, Amy Winehouse; es un hecho que sin duda alguna confirma nuestra oposición sobre el uso de las drogas. Sustancia que solo causa dolor al que la consume y a sus seres queridos. La droga se ha llevado a una gran intérprete, a una persona que lograba transmitir su historia por medio de la música.
El consumo de la droga va en aumento alrededor del mundo, a pesar de que diariamente se ve como las personas adictas a esta sustancia se encuentran en un estado de depresión, soledad y sobretodo de arrepentimiento al no haber sido capaz de rechazar la primera invitación a este mundo oscuro.
Se puede decir sin duda alguna que este narcótico no discrimina sexo, raza, color de piel, trabajo, ni mucho menos clase social; antes de pensaba que por tener dinero y ser de clase “a” serian más educados y más consientes acerca de los daños que este alucinógeno ocasiona, pero es todo lo contrario, las personas de buen vivir pueden acceder a ellas rápidamente porque cuentan con el dinero para hacerlo. Y, las personas de clase “c”, q a veces no tienen ni para comer, harán cualquier cosa posa para poder satisfacer su adicción.
Esperemos que la droga deje de adquirir fanáticos alrededor del mundo, que no se crea más en la supuesta felicidad que se siente al estar bajo el efecto de esta sustancia y que la sociedad consumidora note las consecuencias negativas de su estilo de vida, consecuencias que no solo los afectan a ellos sino también a su entorno.